A veces pensamos que nuestras decisiones dependen solo de nuestra motivación o de nuestra fuerza de voluntad, pero hay algo más que también influye en nosotros cada día: los espacios que habitamos.
Aunque no siempre nos demos cuenta, los espacios influyen en nuestros hábitos, en nuestro estado de ánimo y en la forma en que vivimos nuestro día a día:
- No es lo mismo estudiar en una habitación llena de distracciones que en un espacio preparado para concentrarse.
- No es lo mismo tener una guitarra visible que guardada en un armario.
- No es lo mismo disponer de un rincón para leer, dibujar o crear que no tener ningún lugar para hacerlo.
Tu habitación también cuenta tu historia
Si alguien entrara hoy en tu habitación, probablemente podría descubrir algunas cosas sobre ti:
- Qué te gusta.
- Qué te preocupa.
- Qué actividades ocupan tu tiempo.
- Qué etapas estás dejando atrás.
- Y cuáles empiezan a aparecer.
Y no será lo mismo si entra hoy, que si hubiera entrado hace unos años.
En momentos de cambio suele aparecer cierto desorden o acumulación, porque conviven objetos de una etapa que se está terminando con otros que pertenecen a una nueva versión de ti que todavía se está formando, y eso tiene sentido.
Tiene sentido hasta que sientes que ha llegado el momento de deshacerse de cosas, para dar espacio a otras. Porque crecer también implica cambiar y es necesario que los espacios cambien con nosotros.
Y no me refiero a tener una habitación impecable en la que no nos sintamos cómodos, no se trata de tener una habitación "perfecta", ni tansolo te hablo de tener el típico "orden" impuesto por otros. Va de preguntarte cómo te sientes en tu espacio y si éste te ayuda o te dificulta la vida que quieres construir.
A veces pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia: mover una mesa, dejar espacio en una estantería, dedicar un cajón para guardar tus recuerdos preferidos, crear un rincón para leer, dejar tu instrumento a la vista...
En definitiva, tener más a mano aquello que quieres hacer más a menudo.
Para pensar...
¿Qué actividades favorece actualmente tu habitación?
¿Qué actividades dificulta?
¿Qué objetos ya no representan quién eres hoy?
¿Qué espacio necesitaría la persona en la que te estás convirtiendo?
¿Qué pequeño cambio podrías hacer esta semana?
Crecer también necesita espacio
Muchas veces pensamos que crecer consiste en esforzarnos más, en ser más responsable, más ordenado... Pero crecer sobretodo implica crear las condiciones adecuadas para que las cosas que tu necesitas sucedan.
Y es que los hábitos necesitan un lugar donde arraigar, los proyectos necesitan espacio para desarrollarse, y las nuevas versiones de nosotros mismos también necesitan un lugar donde aparecer.
Porque, igual que una planta necesita tierra, agua y luz, nosotros también necesitamos espacios que apoyen aquello que queremos vivir.